GY!BE – ‘Alellujah! Don’t Bend! Ascend!: Como si nunca se hubieran ido

Enero, 2011. Una ciudad de Polonia en la que llevo no más de un par de horas. Nieve suave, temperatura ínfima. Paseo solo por esas calles escasamente iluminadas, de manera acorde a su apariencia. Apenas ha comenzado la madrugada. Pienso que he recorrido media Europa por aquello que acabo de ver, escuchar, sentir, vivir. Está mereciendo la pena. En realidad, la imagen más vívida que recuerdo de aquel concierto, de aquel día en Poznań y aquel fin de semana de aeropuertos es la confirmación de que Godspeed You! Black Emperor estaban trabajando en material nuevo con la idea de sacar un disco. ‘Bueno, ya sabes que somos lentos tomando decisiones’, o algo así le confirmaba uno de los miembros del grupo más especial de la escena a alguien del público lo suficientemente atrevido como para preguntarle mientras recogían. A pesar de esto, mentiría si digo que la salida de ‘Alellujah! Don’t Bend! Ascend! no me cogió por sorpresa.

Portada del A!DB!A!

Por eso soy capaz de imaginar a un chico de, no sé, Vermont -siempre he amado Vermont en la distancia- acudiendo a Boston por primera vez a ver a uno de sus referentes totémicos, quizás también solo. Lo imagino rastreando en la pequeña mesa de exposición hasta descubrir una portada desconocida, pero de estilo familiar. Lo imagino comprando el disco y no abriéndolo hasta estar de vuelta en su casa, disfrutando de unas melodías extrañamente conocidas, pero distintas. Esta es la magia que GY!BE han conseguido transmitir en la salida de su primer disco en diez años. Una magia antigua y tradicional, pronto arrastrada por el habitual revuelo cibernético que ya decae, pero que existió, aunque solo fuera fugazmente aquel día en Boston.

Repasando la discografía del grupo, uno puede encontrar la desolación íntima ante la visión de la decadencia en f#a#∞ y su continuación en la reacción natural y alegre de Slow riot for New Zero Kanada, también la ruptura descriptiva de Lift your skinny fists like antennas to heaven, donde flota la decepción, y que se extiende hasta la narrativa más directa de Yanqui U.X.O. En todos ellos, la música concebida como discurso político, como arma rebelde y escurridiza, como impulso sensorial a la lucha contra el conformismo. Todo esto es también ‘Allelujah! Don’t Bend! Ascend! O, por decirlo de algún modo, aparenta ser un epílogo a todo ello. Porque el mundo que recogen, tras una década de ausencia compositiva, quizás haya seguido caminando con aún más ahínco hacia el derribo del que nos hablaban. Creo que la sensación inmediatamente desprendida de lo que nos proponen es la existencia por vez primera de orgullo y condescencia. Un “os lo dijimos, os dijimos que sentiríais rabia hacia lo que os rodea, os dijimos que este camino era bonito pero igual no era el camino”. Y es cierto que nos lo dijeron y, ahora que estamos en la cama con fiebre por no haber salido con el jersey puesto, vienen y nos ofrecen esperanza. Porque sí hay esperanza en Mladić, disfrazada de ritmos orientales en memorable crescendo. Hay esperanza también en We drift like worried fire, matizada desde el mismo título ya calzado con el freno de mano de la preocupación. Hay, también, dos piezas drone que acompañan a la trama principal ayudando a oscurecer sus conclusiones, contextualizando su desarrollo. Puede que haya esperanza, pero toda la que puede haber en una guerra.

No se entienda este párrafo como una interpretación única, desde luego, porque esta no existe. Entiéndase como una descripción de sensaciones personalísimas, como una ficción dibujada sobre el sonido que nos facilitan. Eso es lo que me interesa, esa facilidad que conservan para posibilitarme la construcción de un discurso íntimo en relación a su obra, facilidad representada en un notable interés por seguir apegados a un sonido propio y reconocible, mostrando un continuismo estilístico. En tiempos donde el postrock parece fagocitado por la repetición de estructuras y la evolución invasiva de sus adyacentes, A!DB!A! es una especie de reivindicación del género que les vio nacer y crecer. Hay postrock en las hechuras y en los detalles. Quizá ellos juntos no sepan hacer otra cosa, aunque sabemos que por separado sí. Me gusta pensar que no quieren hacer otra cosa, que para ellos el postrock sigue pudiendo existir de modo independiente a lo ambiental, a lo drone, a lo clónico; que sigue pudiendo decir algo porque se puede ser coherente con la ruptura estética que en su día propuso el grupo. Mientras esto siga siendo así, aquí estaremos. Aquí o en Vermont o en Poznań.

5 comments for “GY!BE – ‘Alellujah! Don’t Bend! Ascend!: Como si nunca se hubieran ido

  1. Warren Keffer
    27 noviembre, 2012 at 15:16

    O cómo no decir nada con tanto texto.
    Ridícula la crítica, de arriba a abajo.

    Habéis perdido un lector habitual.

    • Mario
      27 noviembre, 2012 at 16:35

      Creo que nos “conocemos” desde mi época por Menéame, si mi memoria no falla.

      Desde luego, siempre es una lástima perder un lector, y más uno que nos sigue desde el principio. ¡Gracias por habernos aguantado este tiempo!

    • M.G.Vilas
      27 noviembre, 2012 at 20:03

      Pues a mi me parece una crítica muy acertada y muy bien redactada, donde deja las impresiones y sensaciones que le ha dejado este disco y donde se huye de la clásica y aburrida “review”. Todos sabemos que el posto rock ya no está en su momento álgido, y tampoco me espero nada nuevo o distinto a lo que ya se haya hecho. Creo que deja constancia de lo importante: repasa los sonidos de álbumes anteriores además de este último, el significado de éste en su dilatada carrera, lo reivindicativo de su música, etc.

      El resto está adornado con una experiencia personal en la que cualquiera que le guste un mínimo esta música se podría sentir identificado. Me gusta.

      Habréis perdido un lector pero habéis ganado otro.

      Un saludo

  2. danidelacuesta
    27 noviembre, 2012 at 23:53

    Aprovecho el comentario de Warren Keffer para definir un poco más cómo entiendo yo lo que es una crítica.
    Resumiendo mucho, no me considero nadie para “criticar”/enjuiciar/valorar el trabajo de GY!BE u otros profesionales de la música, por eso rechazo de plano el considerarme crítico o el que uno de mis textos así se denomine. No digo que no se pueda hacer crítica, solo que aquí no es mi intención hacerlo.
    Estas reseñas no son más que intentos toscos por transmitir lo que supone un determinado disco para mí, algo subjetivo, emocional y alejado de lo técnico, que estoy muy lejos de dominar.

    Gracias por leerlo y por molestarte en dejar tu opinión, por cierto. De todas formas, espero que, aunque no te gusten este tipo de textos, sigas leyendo el resto de contenidos.

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